110. Recuperación
110.
Tres días después del incendio, la habitación del hospital huele a desinfectante y calma fingida. Nate permanece recostado en la cama, rodeado de aparatos que controlan cada signo vital. Sus párpados se mueven apenas, pesados, hasta que logra abrirlos despacio. La luz blanca del techo lo ciega un poco, parpadea varias veces, desorientado. Siente dolor en el hombro, la espalda y el cuello, pero lo ignora.
Lo primero que brota de sus labios, roncos por la intubación previa, no es una queja,