Enzo se quedó unos segundos en silencio después de mi pregunta, como si estuviera buscando con cuidado las palabras. Finalmente, se acercó a mí y tomó mis manos entre las suyas con delicadeza.
—Pequeña —dijo con esa voz que solía desarmarme por completo—, ya te he dicho que mi tía es muy emocional, muy intensa, y Leo… bueno, Leo es un impulsivo de nacimiento. Todo ha sido una coincidencia. No hay nada relacionado con tu nueva apariencia, no te hagas ideas —añadió, esbozando una sonrisa ladeada—