Leonardo no durmió esa noche. A la mañana siguiente, la decisión ya lo había consumido, dejando solo una tenue y amarga determinación. Se dijo a sí mismo que no estaba eligiendo el plan de Valeria porque quisiera lastimar a Emilia. Se dijo a sí mismo que estaba eligiendo sobrevivir. La mentira le pesaba en el pecho, pero la repitió de todos modos, una y otra vez, hasta que casi sonó a verdad.
Esperó hasta la tarde antes de llamar a Emilia. Le temblaron los dedos cuando su nombre apareció en la