El descenso por la gran escalera principal fue una alucinación.
La música de un cuarteto de cuerdas flotaba en el aire, una melodía clásica y dulce que se enredaba en los arreglos florales y subía hacia el techo abovedado. Abajo, en el gran vestíbulo que conducía al jardín de invierno, una marea de rostros se giró hacia ella. Cientos de ojos. Socios, políticos, celebridades locales. Todos testigos de la coronación de la nueva reina del imperio Davenport.
Chloe descendió escalón por escalón, su