La puerta se abrió y fué la presencia de Evelyn la que llenó el umbral. Estaba envuelta en un sofisticado vestido de seda esmeralda, su cabello recogido de manera elegante y una mirada que ocultaba un atisbo de disgusto mal disimulado.
—Oh, aquí estás —su tono sonó ligero, pero en su voz se escondía una nota áspera, una grieta apenas perceptible. Todos allí sabían que odiaba haber encontrado a Brendan a solas con Chloe.
Chloe dió un paso atrás, como si la irrupción la hubiera liberado de un emb