La desesperación crecía dentro de Mark, por más que lo intentaba no podía recuperar el control del coche, sus pulsaciones estaban al límite y el corazón se le aceleraba cada vez más, sabía que algo terrible pasaría y que ese sería su fin.
–Maldita Verónica, ¿Así que esa es tu forma de acabar conmigo?, Pues entonces nos veremos en el infierno desgraciada.– Gritaba Mark con desesperación.
Fred contemplaba la escena y no dudo en llamar al inspector para comunicárselo.
– Jefe, el coche de Mark está