Llegaron a la habitación del hotel, todo estaba preparado para una maravillosa noche romántica, el momento que tanto habían esperado se vería cristalizado frente a sus ojos. Adam deseaba con toda el alma hacerla sentir el momento más especial de su existencia, por lo que cuidó meticulosamente cada detalle para que ella fuese la mujer más feliz del mundo a su lado.
–Te amo, mi amor, no sabes cuantas veces soñé con este momento.– Susurró Adam muy cerca de sus labios.
–Perdóname por hacerte espera