Tras la muerte de Mark, Alexandra sabía que las cosas se pondrían muy difíciles en la empresa, Diana no había aceptado renunciar, decidió acompañarla hasta el final, el primer verdugo había caído, pero ahora había aparecido uno peor, Henry Lancaster sería el nuevo vividor que se aprovecharía de los ingresos de la compañía Cooper y seguramente despilfarraría a su antojo aprovechándose de la poca inteligencia de Verónica. Todos estaban reunidos en la casa de los Parker, necesitaban planificar muy