Las palabras de James sonaban con fuerza en la cabeza de Diana, le parecía increíble que ese hombre tan maravilloso le estuviera proponiendo matrimonio precisamente a ella, sus ojos se abrieron como platos y sus rostros tenía un rubor especial, él la miraba fijamente y se encontraba nervioso ante la posibilidad de recibir una negativa por parte de la joven.
–Diana, mi amor, ¿Escuchaste lo que te pregunté?– Le dijo.
Las palabras se quedaron atrapados en la garganta de Diana, debido a los nervios