Una vez que los guardias de seguridad dejaran a Verónica fuera de las instalaciones de Cooper internacional, Henry Lancaster fue tras de ella, sabía que el negocio se le estaba escapando de las manos, y no quería irse sin exprimirle hasta el último centavo que le quedaba, así que antes de llegar hasta donde estaba Verónica, se comunicó con el investigador Riviera para pedirle su consejo respecto a esa situación.
–Al parecer se nos cayó el negocio, amigo– Le escribió.
–¿De qué hablas?, Cuéntame