40. Guerra de amantes
Saphira despertó sobresaltada en una cama de hospital, completamente desorientada. Al incorporarse, un leve dolor en el vientre la hizo gemir. Entonces lo recordó: la sangre bajándole por las piernas, el mareo repentino y el desmayo.
—Mi hijo... —murmuró, llevándose las manos al abdomen, sintiendo ese vacío tan extraño—. ¡Mi bebé!
—Señorita, por favor, cálmese —dijo un doctor que justo entraba en la habitación.
—¿Qué pasó con mi bebé? —preguntó con desesperación mientras se levantaba con dific