35. Exesposo desesperado
Saphira sonrió con los ojos llenos de malicia al leer aquella carta, pero se apresuró a borrar la expresión de su rostro cuando Elian, que en ese momento parecía un cadáver andante, recogió todo del suelo y lo guardó en el sobre sin decir palabra.
—Elian... —intentó sujetarlo del brazo para hablarle, pero él se zafó sin mirarla siquiera y se encerró en su habitación.
—Entonces, ¿la señora todo este tiempo...? —murmuró Luna fingiendo estar consternada—. Dios... ¿Y actuó como si no supiera nada?