32. Amante embarazada
—¿Y ahora qué vamos a hacer? —sollozó Leticia al llegar a casa, después de un trayecto cargado de gritos e insultos con su hijo—. ¿Te das cuenta de la gravedad del asunto? ¡Lo has arruinado todo, Elian!
—Por favor, mamá, ya basta. Me duelen los oídos con tu maldita gritería.
—¿¡Cómo demonios puedes estar tan tranquilo después del lío en el que estamos metidos!? —exclamó furiosa—. ¡Está en juego tu matrimonio! ¡Kaien puede contarle todo a Medea y echarlo todo a perder!
—¿De verdad crees que esto