Norman y Javier llegaron hasta ese lugar para rescatar a Roberto, pero ya habían llamado a la policía.
La tensión en el aire era palpable mientras se acercaban a la casa.
Cuando Norman arribó, notó que las puertas estaban abiertas, un signo inquietante que lo llenó de miedo.
¿Qué había pasado?
Su corazón latía con fuerza, y una sensación de pavor lo invadió al imaginar lo peor.
Con cada paso que daba hacia la entrada, su mente se llenaba de preguntas aterradoras.
¿Y si Roberto no estaba bien?