El médico salió después de atender al hombre, limpiándose las manos con un gesto cansado.
—¿Cómo está?! —exclamó Paula, con el corazón en un puño, temiendo lo peor.
El doctor suspiró, como si tratara de aliviar la tensión del momento.
—Fue solo un roce de bala. Estará bien. Le dejé antibióticos y analgésicos, debe cuidarse mucho, porque una infección podría complicar las cosas. Mañana volveré a revisar cómo sigue. Por ahora, lo mejor que pueden hacer es vigilarlo y no dejarlo solo.
Paula cerró l