Iker
Otra vez tuve ese sueño y me levanté alterado. Mi pecho subía y bajaba, y mi corazón latía con intensidad. Observé a mi alrededor, espantado, y noté que estaba en mi oficina.
Al parecer, me había quedado dormido mientras trabajaba. Las carpetas estaban amontonadas a mi alrededor y varios papeles desorganizados. Solté un largo resoplido y me pasé la mano por la cara.
Esto era tan difícil.
—Sin la ayuda de Adanna, cargar con todo el peso de la manada me está consumiendo —dije a la nada.
Me r