Adanna
Apenas podía pasar la comida, pues esta melancolía era como un bloqueo para mi apetito. Así que duré un largo rato masticando el mismo bocado.
Los ojos me ardían y las manos me temblaban ligeramente.
Observé al alfa Drako una vez más. Él era Iker. No había duda. Si tan solo mi loba pudiera confirmarlo.
Por alguna razón, durante el viaje ella se ocultó y no ha vuelto a salir. No entendía por qué, pero solo esperaba que apareciera y me confirmara que bajo ese alfa estaba nuestro lobo o si,