Adanna
Me había pasado los últimos días encerrada en mí misma, en mi tristeza y en la culpa. Sí, culpa. Me sentía culpable por el daño que la despedida le había podido causar a mi pequeño Iker. Porque una parte de mí sentía que lo abandoné.
El vacío de su despedida se mantenía en mi pecho y era desesperante a veces.
Entendía que había hecho lo correcto. No obstante, era difícil luchar contra ese sentimiento que me torturaba a diario.
Drik y los demás habían sido comprensivos conmigo, entendiend