Adanna
Pasaron varios días después de que recibí mi diagnóstico y, por supuesto, me hice más pruebas. Todas daban lo mismo: no había veneno en mí.
Nadie podía explicarme por qué, pues ni siquiera ellos sabían lo que me sucedía ni qué veneno tenía yo. Lo único que sabían era que ya no estaba en mi sangre. Entonces todo se volvió un misterio.
Dejé de pensar en eso por un tiempo y me dediqué a terminar de preparar todo para la despedida de Reen y del pequeño Iker. Él ya sabía que se iba de viaje c