Adanna
Todo a mi alrededor se tornó borroso y me tambaleé un poco porque sentía que el piso era inestable bajo mis pies.
Mis manos temblaban y el corazón me latía con ímpetu.
Tenía la boca abierta, incapaz de respirar con regularidad, y mis ojos estaban clavados en él, en el hombre rodeado por guerreros, vestido con una armadura ligera negra. Su cabello rubio estaba libre. Algunas hebras eran levantadas por el viento.
Sus ojos verdes me escrutaban, como si quisieran descifrarme.
No sabía cuánto