Adanna
Observé mi imagen en el espejo y me quedé petrificada con lo que mis ojos veían. ¿Esa era yo?
Agrandé un poco los ojos, incrédula de que el reflejo frente a mí fuera real.
Ni siquiera en el día que debió ser de mi marcación me había sentido tan hermosa como en ese momento: delicada, tan diferente a la Adanna tosca y guerrera que todos solían ver.
Definitivamente, Reen se había esmerado.
Acaricié la tela azul ceniza de mi vestido, que me daba una figura etérea, con el corpiño tipo corsé c