Victoria se acercó a Darío, cuando el chiquillo vio a la niña entrando en la cocina dejo de llorar.
—¿Por qué lloras? ¿No te han dado de comer? —se fijó atrás para no ser descubierta por su madre. —tranquilo no te hare nada, solo quiero que seamos amigos, me llamo Victoria, tú eres Darío. ¿Por qué te dejaron aquí solo? Seguro aun no sabes hablar.
Camila tenía diez años, Victoria siete, era de un carácter más dulce, más curiosa, por lo que siempre estaba en problemas con sus padres. Habia un peq