Sus pies le pesaban, como si fueran unos enormes bloques de plomo, volver a su pequeña casa sin Jena ver a su alrededor y saber que ella no estaba dentro esperándolo, saber que dormiría en una cama sin su calor.
Si su respuesta hubiera sido otra, Jena habría vuelto con el sin pensarlo. Pero aun sentia cosas por Débora, el solos saber que ella se encontraba aquí de nuevo le inquietaba.
La puerta se abrió y la luz lo cubrió, Kenia vio sus hombros caídos y su rostro desencajado, se pasó la mano po