Era hermosa, escondía un misterio en su mirada, sonreía con dulzura y paciencia, Débora le habia extendió la mano al presentarse, pero Jena se negó a tocarla. Era una amenaza, el fina de lo que sea que existiera entre Conan y ella, devora bajó su mano rígida dejándola natural a un costado suyo.
Intento no demostrar inferioridad, ni sentirse menos hermosa que la antigua esposa de Conan, pero ella tenia una bella salvaje y campestre.
—¿Desde hace cuánto que estás aquí?, ¿has hablado con Conan?
—P