Correr con todas las fuerzas que sus piernas le daban no era suficiente para alcanzar a un par de lobos que en cuestión de segundos recorrían cuadras enteras, estaba desesperada, ni siquiera estaba segura de correr en la dirección indicada.
Alison choco contra un duro muro de carne y huesos, quien la tomo y llevo atrás de unos muros en una casa en ruinas.
—¡Detente! ¿A dónde piensas ir?— era Said al verlo noto en su pecho el ardor de la traición.
Creía conocer a ese hombre de toda una vida y