Anastasia sintió que el mundo se detenía. Las palabras de Martina seguían repitiéndose dentro de su cabeza.
“Mi prometido… Sebastián Duarte.”
Un mes. En apenas un mes él se casaría con aquella mujer.
Permaneció en silencio, incapaz de pronunciar una sola palabra. Las confesiones que Sebastián acababa de hacerle, la carta, las miradas, los sentimientos que había despertado en ella, todo comenzó a convertirse en un dolor insoportable.
Sebastián también quedó paralizado unos segundos. Aquel de