Anastasia hizo un esfuerzo por mantener el gesto serio cuando Sebastián apareció en el umbral de la puerta. Se cruzó de brazos y desvió el rostro unos segundos antes de volver a mirarlo.
—¿Qué haces aquí? —cuestionó con enojo.
Sebastián cerró la puerta con suavidad tras de sí y se acercó a ella.
Anastasia lo miró fijamente. Sus ojos revelaban el cansancio de una noche en vela. Las sombras bajo sus párpados y el ligero enrojecimiento de su nariz le confirmaban que realmente había estado res