—Debería descansar un poco antes de volver a salir —dijo Sebastián, consultando distraídamente la hora en su reloj.
Martina dejó la copa sobre la mesa y sonrió.
—Te acompaño.
Él levantó la vista.
—No hace falta. Quiero dormir un poco antes de tomar la carretera.
—No voy a molestarte. —dijo acercándose despacio hasta quedar frente a él—. Solo quiero estar contigo un rato antes de que vuelvas a desaparecer.
Aquellas palabras despertaron un ligero sentimiento de culpa en Sebastián. Después