Aquella noche, durante la cena, Sebastián apenas probó la comida. Permanecía abstraído, respondiendo con monosílabos mientras Martina hablaba de asuntos sin importancia. Fue entonces cuando, de manera instintiva, buscó el teléfono móvil en el bolsillo del pantalón y no lo encontró.
¿Dónde lo había dejado?
Recordó entonces que había estado en la cabaña antes de cruzar a la casa principal al descubrir que había visitas. Debió dejarlo allí junto con la mochila.
Aunque necesitaba saber de Anas