El ambiente se tornó tenso, lo que Donato jamás llegó a imaginar lo estaba viviendo, tenía a sus enemigos a pocos metros en donde el más mínimo error sería el inicio de una tragedia.
Bruno se encargó de recibir a los hermanos Mancini, Donato aún se mostraba indeciso, Fiorella sostenía su mano deseando que todo saliera sin el más mínimo inconveniente.
—Todo saldrá bien... —Donato apretó los labios—. Piensa que será por el bien de nuestro hijo, por nuestro futuro —Fiorella lo ánimo.
—No confío en