En cuestión de segundos lo que se veía como un tratado de paz mostró ser un punto seguido en aquella guerra entre las dos familias.
Donato no pretendía dejarse pisotear y menos en su propiedad, se mostraba seguro de sí mismo y del poder de sus hombres, por supuesto que necesitaba poner a salvo a su esposa, pero las palabras de Mauricio eran combustible que estallaba fácilmente en él.
—Ten cuidado con tus palabras, si lograron sobrevivir todo este tiempo ha sido porque siempre estuvieron huyendo