Una semana más tarde.
Fiorella se encontraba sentada frente a la computadora, no tenía cabeza para trabajar, su mirada vago como si ya nada tuviera importancia.
Nuevamente su vida se había detenido, luego de aquella noche que Donato se presentó frente a ella su estabilidad estaba comprometida.
Unos cuantos golpes a la puerta hicieron que Fiorella regresara a la realidad, la puerta se abrió, Owen con una bonita sonrisa ingresó.
—Hola... Hola cariño —Owen sacó la mano de atrás de su espalda y le