Días más tarde.
Ante la ausencia de Donato, Fiorella decidió ir a la clínica a visitar a su madre, Bruno y otros hombres la acompañaron.
Fiorella no se despegó ni un solo segundo del teléfono que Donato le entregó, la preocupación de que a su esposo le había sucedido una tragedia incrementaba con cada día que transcurría sin tener noticias de él.
Al llegar a la clínica Fiorella saludo a su padre con un abrazo, él llevó la mirada hacia la parte de atrás buscando a Donato.
—No te preocupes, él no ha venido —recalcó Fiorella—. ¿Cómo se encuentra mi madre?
—Afortunadamente su estado de salud ha mejorado, no quisiera decirlo, pero gracias a Donato tu madre está viva, dado a la clase de personas que son la familia De Luca, lo más seguro es que una deuda más tendré que pagar.
Fiorella rodó los ojos, le molestaba que hablaran mal de Donato, ella sólo tenía ojos para aquel hombre sin importar quien era realmente.
—Padre, aprovecho este encuentro para hablarte sobre un suceso que no he pod