Los paramédicos entraron a toda prisa, Fiorella no se podía calmar, lo que ellos sugirieron fue que Donato debía ser llevado a un hospital para recibir atención.
De inmediato su hombre de confianza se interpuso, gritos y decisiones divididas hubieron en el interior de la propiedad de Donato.
—¡Ya basta! —gritó Fiorella logrando llamar la atención—. Silencio todos, Donato será llevado a un hospital, soy su esposa y tengo derecho a decidir por su bien.
Donato fue puesto sobre la camilla y luego