Fiorella despertó motivada, lavó su cuerpo y salió con tiempo de sobra para hacer unas compras, era la asistente ejecutiva y tenía que brindar su mejor imagen.
Tomó un taxi y fue a comprar ropa acorde a su nuevo cargo, por un instante las preocupaciones de Fiorella desaparecieron, pero en el fondo estaba aquello que no la dejaba dormir con tranquilidad, vengarse por la pérdida de su hijo y de las personas que le hicieron daño.
Al llegar a la entrada principal de la empresa Fiorella fue recibida con amabilidad, el personal de recursos humanos ya había actualizado todo lo referente a su contratación.
Al llegar al piso de presidencia Fiorella tuvo que lidiar con las malas miradas que Laura le brindó.
—Ya me enteré de tu contratación, el señor Russell ha puesto su confianza en ti, estaría muy mal que lo defraudaras y él se viera obligado a vender la empresa, él es un hombre bueno no merece ningún tipo de traición —Fiorella espantó la mirada arqueando sus cejas.
—Por lo visto, la suerte