Donato llevó a Emma hasta su oficina, la invitó a tomar asiento, él se retiró el saco, fue a la licorera y tomó una botella de licor, sirvió en dos vasos, dando pasos cortos rodeó su silla y se ubicó detrás de ella, colocó el vaso sobre su pierna, mientras su mirada se perdía en aquel escote pronunciado.
—Hablemos de negocios —habló Donato cerca de su oído causando que la piel de Emma se tornara de puntitos.
Emma le dio un sorbo largo a su vaso, luego sacó del maletín una laptop; digitó la clave, posterior a ello abrió un archivo y le brindó la pantalla a Donato.
Emma era una de las mejores y más distinguida traficante de armas, le brindaba su servicio a los capos con más poder, fácilmente logró hacer que Donato espantar a la mirada.
Luego de unos pocos minutos Donato tenía preparado un listado, ella cruzó la pierna mientras mordía su dedo.
—¿En cuánto tiempo tienes mi pedido?
—Un par de días, pero con un pago extra me encargaré que tú espera no sea tan larga —Donato estiró su cue