Un mes más tarde
Donato se encontraba sentado al lado de una mesa con botellas de licor, en su rostro se podía notar lo mal que la estaba pasando, luego de que Fiorella lo rechazó decidió quedarse en Nueva York, por lo menos por un tiempo.
Regresar a Italia por el momento no tendría sentido, continuar siendo la mascota de su hermana no estaba dentro de sus posibilidades, y para poder cumplir con las peticiones de su padre estaba demasiado lejos.
Estaba agotado, no dormía bien, no podía dejar de