Días más tarde.
Donato para cerciorarse que su esposa no lo fuera a dejar en ridículo frente a todos los invitados, se tomó la molestia de hacer que los padres de Fiorella estuvieran presentes, siendo invitados de honor.
A muy tempranas horas la mucama despertó a Fiorella, ella se levantó, se mostraba desanimada, lavó su cuerpo y luego Bruno la llevó hasta la tienda de bodas.
Fiorella se veía hermosa llevando aquel majestuoso vestido sobre su cuerpo, ella se dio una última mirada frente al espejo, finalmente el día había llegado, ya no habría marcha atrás.
En ese momento sus padres hicieron presencia, su madre se acercó y le brindó un cálido abrazo, Fiorella fijó la mirada en su papá, él simplemente apretó los labios.
—No tengo la cara para darte, Fiorella, aunque no lo creas he buscado por todos lados los rastros de Leticia, pero a estas alturas creo que lo mejor es hacer de cuenta que ella murió.
»Por mi culpa irás en contra de tu voluntad a cumplir un compromiso que aborreces,