Luego de aquella fiesta Fiorella se comportó de una manera diferente en el auto, la distancia la dejó para ocupar en otra ocasión, el licor recorrió por el cuerpo de Fiorella haciendo que saliera de ella una faceta que no conocía.
Fiorella con confianza colocaba las manos sobre la pierna de Donato y acariciaba su pecho como si fueran amigos de toda la vida, él simplemente la observaba minuciosamente tratando de encontrar información que le sirviera.
Al llegar a casa Fiorella cayó sobre el sofá, todo se le hacía divertido, sonoras carcajadas salían de ella con naturalidad, Donato con la mirada alejó a sus hombres dándole privacidad a su futura esposa.
Donato la tomó en sus brazos, Fiorella se aferró de su cuello, estaba mareada, todo daba vueltas, lo único que deseaba era dormir.
—Eres muy fuerte y eso me gusta —espetó con la voz entrecortada.
Donato la llevó hasta la habitación, colocó su cuerpo con delicadeza sobre la cama, retiró sus zapatos y cubrió su cuerpo con la sábana.
Fio