Luego de salir de la propiedad de la familia De Luca, Fiorella y Donato regresaron a la villa; por primera vez ella comprendió la manera de actuar de Donato.
Donato sirvió un vaso con licor, Fiorella se acercó, colocó la mano en su brazo y besó su mejilla, sin importar la clase de hombre que él fuera, lo único que ella deseaba era estar a su lado, y luchar de manera incansable por aquel amor que no era correspondido.
—Necesito ver a mis padres, quiero saber como sigue mi madre, espero tener tu permiso —habló ella mientras fijaba la mirada en la suya.
—Bete, Bruno te llevará a donde necesites ir, solo no intentes cometer una estupidez al tratar de buscar problemas donde no es necesario, si por casualidad llegas a tener contacto con los hermanos Mancini huye, por tu bien y el de mi hijo huye.
Fiorella sintió levemente, cerró los ojos y acercó sus labios a los suyos, un cálido y tierno beso le brindó, ella había perdido la razón por Donato, la forma en que lo amaba la llevaba al límit