Fiorella despertó en la cama de Donato, con la mano lo busco, pero él ya se había levantado; apretó los labios y respiró con fuerza.
Para ella no era nada fácil soportar el desprecio que Donato le brindaba, y menos luego de todo lo que ella le ofrecía; se levantó de la cama y llevó su cuerpo bajo la regadera.
«No importa lo que haga, Donato nunca pondrá la mirada en mí, nunca me verá como a su esposa; seguir intentando hacer que pierda la cabeza por mí sería perder el tiempo.
Sus asuntos los t