La casa estaba en silencio, aquel maldito silencio que los estaba destruyendo, luego de aquella tormentosa situación con Mauricio habían lavado sus cuerpos.
Fiorella se encontraba sentada en el sofá, frente a ella Donato estaba siendo saturado por uno de sus hombres, el dolor que sentía en su mano era la picadura de un mosquito en comparación al dolor que sentía en su corazón ante la ausencia de su hijo.
Su hombre terminó de suturar, Donato quedó a solas con Fiorella, él asintió levemente, se