CAPÍTULO 54

Narrado por Eryon

Me despierto con la sensación de que aún la tengo entre las manos.

No su rostro. No su voz.

La marca.

Me arde la piel. Me duele el pecho. Y lo peor es que no es deseo, solamente… es algo más profundo, como una obsesión que no me deja descansar. ¿Por qué la humana tiene esa marca, la marca que soñé?

Me incorporo de golpe.

El cuarto está oscuro, pero el amanecer ya empuja luz por las rendijas. Respiro fuerte, intentando borrar la imagen. No se borra.

Golpeo la cama con el puño.

—Maldita sea…

La puerta se abre sin anuncio.

Aria.

—Te escuché moverte —dice suave—. Vine a ver si estabas bien.

No estoy bien. Pero no lo digo.

—No debiste entrar —respondo.

Aria deja la bandeja en la mesa, tranquila. Se sienta cerca del borde de la cama. Más cerca de lo necesario.

—Desde que eras un cachorro y tenías pesadillas, yo entraba —me recuerda—. No iba a dejarte solo ahora.

Yo no soy un cachorro.

Pero la palabra “solo” me aprieta algo.

—Aria… —mi voz sale baja, controlada—. Basta.

Ell
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP