Narrado por Myra
Bardok camina a mi lado sin mirar a los guardias, pero yo sí los miro. Dos hombres grandes, con audífonos, armas al cinto y ojos fríos. Una mansión como esta no debería necesitar tanto.
La administradora nos espera en la entrada. Helena. Vestida impecable, rostro serio.
—¿Qué es esto? —pregunta apenas nos ve.
—Vengo a trabajar —digo, firme—. Y él… él está buscando empleo también. Es mi hermano.
Bardok gira apenas la cabeza hacia mí, pero no me desmiente.
Helena lo examina como