Narrado por Myra
El hotel huele a humedad y a cloro barato.
No es un lugar para empezar una vida nueva. Pero es lo único que tenemos.
Evelyn se sienta en el borde de la cama más cercana con cuidado, como si el colchón pudiera romperla.
Bardok deja la mochila en el suelo y mira la puerta como si esperara que alguien la derribe.
—Aquí nadie sabe quiénes somos —digo, más para convencerme que para informarlos—. Eso es lo importante.
Evelyn traga saliva.
—¿Y si nos siguen?
—No nos siguieron —mient