Narrado por Myra
Estoy sentada en el suelo desde hace… no sé cuánto.
Aquí no hay ventanas. No hay forma de medir el tiempo. Estoy sola y el silencio que se mete por la garganta.
Eryon decidió ejecutarnos.
Esa frase se repite en mi cabeza como un martillo.
No sé qué duele más: que me odie… o que, aun así, una parte de mí siga recordando cómo me miró cuando me dijo “te amo”.
Me abrazo las rodillas.
En cualquier momento se abre esa puerta.
Y entonces se termina.
Se escucha un giro de llave.
Mi cu