Narrado por Eryon
El sol apenas asoma cuando entiendo que ya no hay vuelta atrás.
Me quedo un momento frente a la ventana. El bosque sigue ahí, igual que siempre. Mi reino no cambió. El que cambió fui yo… por creer en una mentira.
Hoy se acaba.
Me visto sin ceremonia. No quiero perfume, no quiero capas, no quiero nada que me haga sentir “Alfa” cuando en realidad me siento humillado. Bajo al gran salón y el consejo de ancianos ya está reunido.
Están sentados en semicírculo, con sus bastones, sus miradas frías y esa paciencia que solo tienen los que creen que el tiempo les pertenece.
Cuando entro, el murmullo cesa.
—Alfa Eryon —dice el anciano mayor—. Exigimos una explicación. Se habla de una ejecución. De tu medio hermano. Y de tu Luna.
Aprieto la mandíbula.
Ese “tu Luna” me quema.
—No es mi Luna —respondo, sin suavizarlo.
Los ancianos se miran entre sí.
—Explícate.
Camino al centro. No bajo la cabeza. Si tengo que tragarme el veneno, lo haré de pie.
—La mujer en mi castillo es una im