Narrado por Eryon
El bosque no me devuelve nada.
Ni respuestas. Ni calma.
Solo me devuelve el eco de mis propios golpes.
Mis nudillos ya están abiertos, pero no me importa. Golpeo otro tronco hasta que la corteza se rompe y la savia mancha la madera como si fuera sangre. Necesito sentir algo que no sea esta rabia seca que me quema por dentro.
Fui un Alfa ciego.
Un Alfa estúpido.
Dejé que una humana durmiera en mi cama. Dejé que me mirara a los ojos y pronunciara “te amo” como si tuviera derecho