Narrado por Myra
—¿Qué haces? —me pregunta Finn, con los ojos llenos de curiosidad al ver el libro entre mis manos.
Estoy sentada bajo la sombra de un árbol del jardín, con la espalda apoyada en el tronco áspero y las páginas abiertas sobre mis piernas.
—Leo un libro de medicina —respondo—. Estoy aprendiendo más sobre cómo sanar… sobre cómo salvar vidas en la manada.
Finn abre la boca como si acabara de escuchar la cosa más impresionante del mundo.
—Ya te lo dije —afirma con convicción—. Eres la mejor Luna.
—Eso dices todos los días —sonrío, cerrando el libro por un momento.
—Porque es verdad.
Me abraza con fuerza, sin miedo, sin reservas. Un abrazo limpio, sincero, como solo los niños saben hacerlo. Yo le devuelvo el abrazo, aspirando su olor a hierba y sol.
Luego sale corriendo hacia el interior del castillo, ligero, despreocupado, como si el mundo no pesara sobre sus hombros.
Yo bajo la mirada otra vez al libro… pero no logro leer una sola palabra más.
Siento el peso de alguien se