Narrado por Myra
El olor a hierbas, alcohol y sangre seca me golpea en cuanto entro en la enfermería del castillo. Es distinto al hospital humano, pero a la vez… igual.
El lugar donde se decide quién se queda y quién se va.
—Mi Luna, vaya con cuidado —susurra Brenna a mi lado—. Aria no es precisamente la paciente más dócil.
Eso ya lo sé.
Cruzamos el pasillo hasta llegar a un cuarto donde la luz entra por una sola ventana. Aria está recostada en una cama baja, el rostro pálido, el cabello rubi